Construir sin permisos pone en riesgo la seguridad, la inversión y el desarrollo ordenado de Quito

Quito, Ecuador. La informalidad en la construcción vuelve a encender las alertas en el Distrito Metropolitano de Quito. Según información publicada por El Universo, la Agencia Metropolitana de Control de Quito ha suspendido 153 obras en lo que va de 2026, y el 73 % de las obras suspendidas no contaban con licencia o permisos habilitantes.

El dato evidencia un problema que va más allá del incumplimiento administrativo: construir sin permisos puede comprometer la seguridad de trabajadores, vecinos, propietarios y de la ciudad entera. De acuerdo con la información difundida, varias obras inspeccionadas fueron detectadas sin cumplir normas técnicas, con posibles afectaciones a predios colindantes e incluso ubicadas en zonas de riesgo.

Expertos advierten que antes de comprar, invertir o construir, es indispensable verificar que el proyecto cuente con todos los permisos necesarios, licencias municipales, estudios técnicos y autorizaciones correspondientes. Una construcción irregular no solo expone a sanciones económicas o suspensiones de obra, sino que también puede poner en riesgo la seguridad estructural de la edificación y el patrimonio de las familias.

Joan Proaño, vicepresidente de Constructores Positivos, señaló que la gran mayoría de promotores inmobiliarios formales sí cumplen con la normativa, porque sin ese cumplimiento no pueden declarar propiedad horizontal ni comercializar legalmente sus viviendas. Sin embargo, advirtió que el problema también está relacionado con la sobreregulación y la burocracia que enfrentan los ciudadanos en los municipios.

“Es muy difícil para el común de los ciudadanos poder sacar sus permisos. Es necesario crear procesos más expeditos para que todos podamos cumplir con la obtención de los permisos de construcción, y no solamente los grandes promotores que tenemos la infraestructura técnica y administrativa para poder cumplir con esta sobre regulación que actualmente tienen los municipios”, afirmó Proaño.

Para Proaño, la solución no está en debilitar los controles, sino en construir un sistema más ágil, transparente y accesible. La ciudad necesita reglas claras, procesos eficientes y una cultura de cumplimiento que proteja tanto a los compradores como a los constructores responsables.

“Construir con permisos no debe verse como un trámite más, sino como una garantía de seguridad, legalidad y confianza. Cuando una persona compra una vivienda, debe tener la certeza de que su inversión está respaldada por un proyecto técnico, aprobado y responsable”, señala el experto.

La falta de permisos puede derivar en suspensiones, multas, imposibilidad de legalizar el inmueble, problemas para vender o hipotecar la propiedad y riesgos directos para quienes habitan o trabajan cerca de la obra. Por ello, Proaño hace un llamado a la ciudadanía a informarse antes de adquirir un bien inmueble y a exigir transparencia documental en todo proceso de compra o construcción.

El crecimiento urbano de Quito requiere inversión, vivienda y desarrollo, pero también responsabilidad. La construcción formal protege vidas, patrimonio familiar y el futuro ordenado de la ciudad.

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